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Radar: la lluvia ya no es obstáculo

La mayor parte del público relaciona el radar (que son las siglas de radio detection and ranging, o «detección y rango de radio») con la tecnología para la aviación.

Sin embargo, en el sector de la automoción también se lleva usando desde hace 20 años, por lo que ya no sería igual sin esta tecnología de sensores electromagnéticos. Se utiliza para medir velocidades y distancias. Pero, ¿cómo funciona realmente el radar del coche? Modes lo describe así: «Las ondas de radio enviadas escanean los objetos, se evalúa el eco que devuelven esos objetos y, si es necesario, se emite una respuesta». También debemos distinguir dos tipos de tecnologías de sensor radar en los coches, como nos explica el experto de BMW Modes. Por un lado, hay radares de corto alcance, que funcionan con ángulos de apertura amplios y un rango limitado (de hasta 100 m). Estos sensores de radar se instalan en las esquinas, en los extremos de los parachoques. Son necesarios para los asistentes de cambio de carril, las advertencias de salida del carril y el asistente de salida en batería. Por otro lado, los radares de medio y largo alcance abarcan distancias mayores (de hasta 250 m) y facilitan la información que necesita la función de frenado de emergencia o el control de velocidad adaptativo (ACC).
Gracias a esta tecnología, se pueden realizar mediciones de distancias muy precisas, y los «factores externos como la lluvia o la niebla apenas surten efecto», explica Modes. Los radares son menos aptos para clasificar objetos. En función de cómo se haya diseñado, la tecnología de radar cuenta con algunas restricciones a la hora de determinar si se puede conducir por encima o por debajo de determinados objetos. Por ejemplo: el sistema detecta una barrera horizontal; ¿es la cola de un atasco o simplemente un conjunto de señales suspendidas que cruza la calzada? En este tipo de casos, es la cámara la que confirma si se debe aplicar o no el frenado de emergencia.

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