7 consejos para preparar tu auto cuando se viene el frío

7 consejos para preparar tu auto cuando se viene el frío

Consejos para que pases la estación más fría del año sin problemas con tu baterías, cadenas para nieve o líquido anticongelante.

Por:  Yen Yen

El momento ideal para preparar el auto para el invierno es a principios de otoño, es decir, para el hemisferio norte, hacia finales de septiembre o primeros de octubre.


Primer consejo: cambiar neumáticos a tiempo.
Una reducción drástica en el tiempo de frenado y una mayor seguridad en la conducción con condiciones invernales: estos son los mejores argumentos a favor de los neumáticos de invierno. El perfil especial de las ruedas de invierno ofrece un agarre significativamente mayor en superficies con nieve, hielo o barro que el de los neumáticos de verano o los estándares. Los surcos más profundos y las numerosas laminillas (cortes finos y normalmente dentados) de los neumáticos de invierno se agarran literalmente a los suelos más resbaladizos. Como consecuencia, este tipo de ruedas ofrecen una distancia de frenado un 25 por ciento más corta que los neumáticos de verano en carreteras con nieve (a 100 km/h).

Pero lo que muchos desconocen es que, incluso en las carreteras secas, los neumáticos de invierno ofrecen una mayor seguridad de conducción durante la estación fría. Esto se debe a que el compuesto de caucho de esta variedad de neumáticos conserva su consistencia flexible incluso con frío. Cuando más flexible es el caucho, mejor se adapta al asfalto, lo que garantiza una tracción óptima y, por tanto, más seguridad.

Cuando la temperatura baja de los siete grados centígrados, los neumáticos de invierno ofrecen grandes ventajas. Por eso, en los preparativos para el invierno, conviene cambiar los neumáticos pronto. No esperes a que caiga el primer copo de nieve.
Si no lo hiciste al almacenarlos la temporada anterior, deberías comprobar si tus neumáticos de invierno usados aún tienen una profundidad de surco suficiente. El Código de Circulación español establece que el surco debe tener una profundidad mínima de 1,6 mm, tanto para neumáticos de invierno como de verano. Sin embargo, esa profundidad es insuficiente: los expertos aconsejan que los neumáticos de invierno tengan una profundidad de surco de 4 mm y los estándares de 3 mm.

Algo que no cabe olvidar es que en algunos países, los neumáticos de invierno son obligatorios. Ese es el caso en muchos países de Europa, como Austria, Suecia o la República Checa. En España no es obligatorio, aunque es especialmente recomendable utilizarlos en la mitad norte de la península. Cabe destacar que los neumáticos de invierno sustituyen a las cadenas cuando estas son obligatorias en determinadas carreteras y en determinadas condiciones. Para que sean aceptados, estos deben llevar el “símbolo alpino” (tres montañas y un copo de nieve) o el símbolo “M+S” (que índica que son válidos para barro y nieve). La multa por no ir correctamente equipado al circular por determinadas carreteras en condiciones de invierno puede ascender a los 200 euros.


Segundo consejo: Llevar cadenas para nieve
Incluso los mejores neumáticos de invierno tienen sus limitaciones, especialmente si se usan en carreteras con nieve, hielo, desniveles o pendientes. Por eso, si vives en una zona montañosa o vas a menudo a esquiar durante tus vacaciones, deberías llevar unas cadenas para nieve en el maletero. En muchas vías de montaña son obligatorias cuando hay nevadas intensas.

Las buenas cadenas para nieve no solo mejoran la adherencia en firmes con nieve o hielo, sino que también ofrecen buenas condiciones para la conducción. Además, se pueden colocar y retirar fácilmente. Sin embargo, debes familiarizarte con ellas antes de dirigirte a la estación de esquí: si pracicas a ponerlas en casa, en caso de que se te presente una emergencia no tendrás mayores dificultades para colocarlas. Una cosa importante: al comprarlas, asegúrate de que las cadenas se ajustan al tamaño de tu neumático.


Tercer consejo: Lleva líquido anticongelante en el vehículo
Al preparar el coche para el invierno, hay dos fluidos que te protegerán del hielo:

Comprueba si el agua de la refrigeración dispone de líquido anticongelante suficiente. Si se congela, podría dañar el motor en casos extremos. Normalmente, en tu taller se asegurarán de que el vehículo tenga suficiente líquido anticongelante en su circuito, pero si has añadido más agua, por ejemplo, debes poner más anticongelante. Tanto en el taller como en algunas estaciones de servicio pueden comprobar si la cantidad de este líquido es adecuada. La protección anticongelante del radiador del coche debería ser suficiente para aguantar los 25 grados bajo cero. Algo importante que tener en cuenta al rellenar: el líquido anticongelante debe ser compatible con tu motor. Lo mejor es usar líquido anticongelante original del fabricante.


Cuarto consejo:Comprueba el líquido del limpiaparabrisas.

Si se congela, te verás amenazado por unas condiciones de visibilidad insuficientes al volante. La sal de la carretera, que se seca al adherirse al parabrisas, puede obstruirte totalmente la visión. Por eso, el líquido del limpiaparabrisas también debe llevar anticongelante para evitar que los tubos o las boquillas se congelen. Algunos de estos fluidos especiales para el invierno ya incluyen anticongelante.


Quinto consejo:Limpiar el parabrisas del vehículo por dentro y por fuera
Si tus limpiaparabrisas siguen dejando rayas en el cristal después de ponerle nuevas escobillas, puedes limpiar el parabrisas (¡nunca las gomas de los limpiaparabrisas!) desde fuera con un limpiacristales. Y una cosa que muchos conductores olvidan: el parabrisas tiene que estar limpio también por dentro. El polvo, las huellas de manos y dedos o la nicotina dejan una capa de suciedad que oscurece la visión, especialmente en condiciones de poca luz, e intensifica el efecto deslumbrante de los focos ajenos. Además, las lunas sucias se empañan antes que las limpias.

Al limpiar el interior de las ventanas del coche, las esponjas o paños secos no hacen más que expandir la suciedad. Para una limpieza eficaz, lo mejor es usar limpiacristales y un paño de microfibra que no deje restos (idealmente una bayeta mircoperforada).


Sexto consejo: Inspeccionar y cargar la batería
Según el RACE, en 2017 las baterías fueron la principal causa de averías en carretera (165 000 asistencias solo ese año). Sucumben con mayor facilidad en condiciones de frío, y si ese es el caso, el motor no responderá. Para evitar que te pase esto, ten en cuenta estos pasos en tus comprobaciones para el invierno:

La batería de coche tiene una vida útil limitada. A los seis años, normalmente, se deben cambiar. Y si sueles hacer trayectos cortos frecuentes, el plazo se reduce aún más. Así que es razonable cambiar la batería de manera preventiva durante el otoño.
Pide en tu taller que hagan una prueba de la batería en otoño. Solo con una prueba de estrés con equipo especializado se pueden obtener resultados significativos.
Si tienes un cargador de batería de coche en la cochera o lo llevas en el maletero, podrás estar seguro incluso en condiciones gélidas. Los cargadores se pueden conectar a enchufes estándares, por lo que podrás insuflar nueva vida a tu batería en unas pocas horas. Además cuentan con una función de diagnóstico que detecta automáticamente las baterías que están en las últimas.


Séptimo consejo: Ajustar las luces
En la estación más oscura del año es especialmente importante ver bien y que te vean de forma clara. Muchos vehículos tienen una función de advertencia si detectan un defecto en los mecanismos de iluminación. Procura solucionar dichos problemas inmediatamente en tu taller, aunque solo sea para evitar las multas.

Si tu vehículo no tiene función de advertencia, deberías comprobar tú mismo el sistema de iluminación. Aun así, no podrás saber si los focos están correctamente ajustados, es decir, si iluminarán correctamente la vía sin deslumbrar innecesariamente al resto de usuarios. Esto solo se puede determinar mediante una prueba profesional que se ofrece en la mayoría de talleres. Ellos te podrán ajustar correctamente las luces.


Estos accesorios preparan tu auto para el invierno:


Además del equipamiento estándar como el triángulo de señalización de emergencias, el chaleco de seguridad y el kit de primeros auxilios, estos accesorios te ayudan a preparar el coche para el invierno:

Cubierta para el parabrisas o cubierta de coche completa, que protegen el coche de la nieve y el hielo.
Aerosol de deshielo, que suaviza la superficie helada para que puedas trabajarla con el siguiente utensilio.
Rascador, que tendrás guardado siempre a mano, por ejemplo en el hueco de la parte de abajo de la puerta del conductor.
Escobilla, para retirar la nieve de la superficie del coche.
Esponja o paño antiempañamiento, que te permite recuperar la visibilidad tras limpiar las lunas del coche. Lo mejor es guardarlos en el compartimento de la puerta del conductor.
Una manta de lana, para las paradas obligatorias inesperadas en los atascos.
Guantes de trabajo, para colocar las cadenas o rascar el parabrisas.
Linterna, por si te hace falta reparar algo en el vehículo.
Una cincha o cuerda para remolcar, por si tienes que sacar algún coche de la nieve.
Una botella extra de líquido anticongelante para el parabrisas, porque cuando hace falta no hay gasolineras cerca.
Pala para nieve y una garrafa llena de combustible, para conducir por zonas extremadamente aisladas y con mucha nieve, como Laponia o Alaska.
Cables de conexión con pinzas para la batería o arrancador de emergencia, con los que podrás ayudar a arrancar a otros conductores que no se hayan preparado tan bien como tú para el invierno.

 

Yen Yen

Argentina, Periodista egresada en el Círculo de Periodistas+ info

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