Volkswagen W12 Syncro 1997. Volkswagen W12 Syncro 1997.

La leyenda del Volkswagen que cambió la historia de los superdeportivos

Sí, Volkswagen también tuvo su gama de supercars. Cómo eran estos prototipos y por qué fueron tan importantes para marcas como Bugatti. La historia completa, a continuación.

¿Qué habría sido de la historia reciente de la automoción si Volkswagen se hubiera decidido a codearse con las marcas exponentes de los superdeportivos. De seguro, competencia sin la experiencia de Ferrari, Lamborghini o Bugatti, aunque sería un error subestimar su proyecto. Por el contrario, su capítulo supercar hizo posible éxitos posteriores de las firmas mencionadas.

El sueño del gigante alemán no paso de prototipos creados con un objetivo central: promover un motor de alta potencia al cual se tuvo acceso uniendo dos bloques de seis cilindros en forma de V. Así nació el W12 y así nacieron la saga de vehículos conceptos de Volkswagen, un proyecto especial que incluía tres modelos con puertas de tijera: el W12 Syncro, el W12 Nardo y el W12 Roadster, ese descapotable que nunca falta.

Presentado en el Salón de Tokio 1997, el Syncro inauguró esta etapa de experimentación. La carrocería corrió por cuenta de Italdesign, que se lució al aplicar una cubierta de vidrio sobre el motor central W12 5.6 de hasta 420 caballos de potencia. Fue un diseño dinámico, con el marcado carenado de las ruedas delanteras y el extenso eje trasero detrás del cual se revelaban sus cuatro salidas de escape.

Volkswagen W12 Syncro 1997. Fuente: Coches.

Al año siguiente, en Ginebra, Volkswagen presentó al mundo el W12 Roadster Concept, una versión que no cambiaba demasiado en relación a su antecesor más que su distinción de descapotable. No obstante, destacaba por su parabrisas panorámico unido a las ventanillas laterales, sus barras antivuelco a la vista y su motor ahora escondido al prescindir de la tapa de vidrio que caracterizaba al Syncro.

El Nardo completa la saga. Presentado en Tokio en 2001, no evolucionó en diseño tanto como en mecánica. Su W12, ahora 6.0, permitía alcanzar 600 caballos de potencia, 350 km/h y aceleración de 0 a 100 en 3.5 segundos, lo que lo llevó a batir hasta cinco récords mundiales realizando 7.749 kilómetros en 24 horas seguidas durante las pruebas de desarrollo.

A pesar de sólo haber sido también un prototipo, el Nardo fue el que más se acercó a convertirse en modelo de fabricación. Una posibilidad era llevarlo a una edición limitada de 150 ejemplares. Sin embargo, las prioridades de Volkswagen cambiaron porque Bugatti, absorbida por el Grupo en 1998, pronto daría vida a un nuevo supercar.

El aporte de los Volkswagen W12 a modelos insignia de alta gama

Volkswagen W12 Nardo 2001. Fuente: Periodismo del motor.
Volkswagen W12 Roadster 1998. Fuente: Motor 1.

La historia del motor W12 de los supercars de Volkswagen se cuenta en tres capítulos clave. La cronología comienza en 1991, cuando Audi también en Tokio, lanzó el Avus Quattro, un prototipo que con su W12 y un diseño similar al de los superdeportivos craneados en Wolfsburgo dejaba precedentes y anticipaba lo que se vería seis años después.

El segundo dato clave es qué tipo de bloques de seis cilindros se utilizaron, pues no se trató de cualquiera. El elegido fue el VR6, misma ingeniería que se le aplicó al entrañable Volkswagen Golf. La “trilogía” Syncro-Nardo-Roadster enfrentaba dos VR6 que se unían a través de un cigüeñal y formaban entre ambos un ángulo de 72 grados. 

Pero, ¿cómo explicar el éxito de los Volkswagen W12 si fueron modelos que nunca conocieron la fabricación en serie? A pesar de no haber sido más que prototipos, la ingeniería de los W12 de estos supercars fue trasladada por Volkswagen a otras marcas del Grupo, las cuales la aplicaron en sus modelos insignia. El Bentley Continental y el Audi A8 gozaron del flamante propulsor, sin contar al sedán Pheaton y al SUV Touareg, ambos buques de VW.

Los Volkswagen W12, necesarios para que Bugatti y Lamborghini se lucieran

Bugatti Veyron 2005.

No es exagerado interpretar que los superdeportivos de Volkswagen cambiaron la historia del rubro. Con el Nardo 2001 como última evolución, la saga inspiró a modelos hoy consagrados como el Lamborghini Huracan 2014. Lo que hizo el Grupo Volkswagen con Bugatti, sin embargo, fue aún más trascendental.

Así como se utilizó el W12 en los automóviles de alta gama de Audi y Bentley, la misma fórmula le cabió al Bugatti Veyron 2005. La diferencia estuvo en la cantidad de cilindros por bloque: mientras el W12 llevaba por lógica seis por motor, el fenómeno francés estableció precedentes con su W16, dos ocho cilindros para superar los mil caballos de fuerza.

Los Volkswagen W12 merecían su espacio. Fue una apuesta revolucionaria que a pesar de su condición de conceptos sirvió de legado para que otros fabricantes del Grupo aportaran a la industria automotriz modelos históricos e hicieran posible el sueño de producción superdeportiva con el que Volkswagen antes había coqueteado. Una leyenda que adeudábamos rememorar. ¿Conocías sobre ella?

Mauro Blanco

Escritor. Licenciado en Comunicación. Experiencia en radio y televisión. Especializado en Ferrari, curiosidades e historias de marcas y lanzamientos de coches. Mantengo un lazo sentimental desde la infancia con el 456 GT 1992.+ info

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