Al Pacino y su experiencia con Ferrari en Scent of a Woman. Al Pacino y su experiencia con Ferrari en Scent of a Woman.

El día que Al Pacino aceleró este ochentoso Ferrari a ciegas

El célebre actor puede decir que ha grabado junto a la marca de superdeportivos italiana. Perfume de Mujer cumple 30 años desde su estreno mundial y es imposible no recordar la participación estelar del Cavallino en la ciudad de New York. La escena completa, en el siguiente video.

Renegado, sabio, iracundo, ebrio, suicida, cortejador, encantador, tanguero y con sentido del humor. Negociador. Esta última es la faceta del Teniente Coronel Frank Slade que más me interesa como redactor de un sitio sobre carros. Tal parece que aquel indescifrable personaje interpretado por Al Pacino en 1992 algo sospechaba acerca del poder de los motores de Ferrari.

Ya pasaron 30 años de Scent of a Woman -Escencia de mujer para la audiencia española, Perfume de Mujer para los cinéfilos hispanoamericanos. Una película llena de moralejas y consejos sobre la vida. Pacino en la piel del Teniente Slade es en sí mismo un permanente cambio de estados de ánimo. Pero de una cosa estoy seguro. Todos sus problemas se desvanecen cuando experimenta la velocidad del Cavallino.

El rostro de terror de Charlie (Chris O'Donnell) es el de cualquiera de nosotros si le hacemos de acompañante a un ciego que toma el volante de un Ferrari y entra en estado de trance al punto de acelerar, acelerar y acelerar. Es posiblemente la escena más vertiginosa del film dirigido por Martin Brest, quien habrá disfrutado de las tomas a ese Ferrari Mondial, el último de los gloriosos '80.

Charlie (Chris O'Donnell), Frank (Al Pacino) y el Ferrari Mondial T 1989 en Scent of a Woman (1992). Fuente: Movieclips.

El pánico en la cara del personaje de O'Donnell se descubre de manera progresiva. “¿Le gusta?”. Charlie no debió hacerle esa pregunta. En ese mismo instante, el semblante del Coronel se empieza a transformar a medida que el motor V8 3.4 del Mondial T Cabriolet 1989 empieza a despertar. “Desacelérelo un poco, va algo rápido”, empieza a asustarse el jovencito.

Frank Slade ya era un caso perdido para cuando Charlie le aconsejó calma. Las calles de New York ya sentían el peligro, el Puente Brooklyn rezaba para que al ochentoso Ferrari, con el desquiciado Frank en los comandos, no se le ocurriera atravesar su emblemático paso. Ya un conductor de Ferrari, con todos sus sentidos intactos, es un riesgo en si mismo si se dispone a doblar la esquina a velocidad de punta. De eso, el entrañable personaje tampoco se privó.

¿Te imaginas a Al Pacino insaciable de velocidad volando a una velocidad máxima de 255 km/h? Al menos en la ficción no estuvo tan lejos de hacerlo realidad. Comparto contigo la escena completa en el siguiente video, cortesía de Movieclips.

Mauro Blanco

Nostalgia por los sedanes de los '90 y admiración por las marcas que hacen su camino viendo, en un coche, una pieza de arte.+ info

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