Al Pacino. Al Pacino.

Lo más cerca que Al Pacino estuvo de un Ferrari Testarossa

El célebre actor oriundo de New York debió conformarse con un Premio Oscar a Mejor Actor por su protagónico en Perfume de Mujer (1992). No está nada mal, aunque mejor hubiera sido conducir el icónico modelo de 1984. Sigue leyendo a continuación.

Al Pacino y Scent of a Woman están de celebración. El actor neoyorquino ha cumplido 82 años y el film de Martin Brest alcanzó las tres décadas desde su estreno mundial en 1992. El Teniente Frank Slade no será Mike Corleone o Tony Montana, pero vaya que ha dejado sensaciones encontradas entre los cinéfilos de todo el planeta.

Para los amantes de la velocidad y los superdeportivos, tiene que considerarse una suerte de palabra autorizada, pues cualquiera prueba el rugido del motor con su sentido de la vista intacto. Para el personaje de Pacino, su ceguera no implicó ningún tipo de impedimento.

Les compartí en un artículo anterior la vertiginosa escena en la que al Teniente, con Charlie (Chris O'Donnell) en el asiento de acompañante, se le empieza a transformar la cara a medida que va aumentando la marcha del Ferrari Mondial T Cabriolet 1989. Es el momento Ferrari de la película y, si bien el Mondial se lleva todas las tomas, según el argumento otro legendario de la marca tendría que haber sido el testeado por nuestro héroe.

Al Pacino como Frank Slade en la escena del concesionario Ferrari. Scent of a Woman (1992).

Es que en la escena previa al desenfreno por las calles de New York y en las cercanías del Puente Brooklyn, Slade y Charlie mantienen una negociación con uno de los vendedores de Ferrari. La altanería de los dealers de la firma italiana, esa que tanto disgusta al coleccionista Jay Leno, se ve reflejada en la concesionaria. 

Generalmente permitimos a los clientes apropiados probar un Testarossa, pero tú tienes 17 años y un acompañante ciego”, le explica el vendedor a Charlie antes de insistir con el Mondial que finalmente ambos logran sacar a pasear. Así que ese ícono de mitad de los ochenta tendría que haber sido el que Al Pacino, en la piel del desquiciado Teniente Coronel, tomara con locura en la siguiente escena.

Esa máquina de 190 mil dólares no estuvo al alcance del recordado personaje con el que Pacino obtuvo el Premio de la Academia a Mejor Actor. Hoy, de haber sucedido, la película de Brest, quién sabe, sería recordada por la vez que Pacino condujo un Testarossa. Una pena que ese dealer no se haya aventurado a la gran misión. A continuación, la escena completa de la concesionaria, cortesía de Movieclips:

Mauro Blanco

Nostalgia por los sedanes de los '90 y admiración por las marcas que hacen su camino viendo, en un coche, una pieza de arte.+ info

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