Al Pacino. Al Pacino.

Con esta frase Al Pacino puso fin a la era más exitosa de Ferrari

El actor neoyorquino atesora una línea de guion que, si bien no es de las más célebres y recordadas en su vasta filmografía, resume un momento clave en la historia de la marca italiana. Te lo explico a continuación y te comparto el video.

Es cierto que las fechas son indicadoras de nuevos tiempos y nuevos porvenires. Tan cierto como que las coyunturas, sus finales y sus comienzos, se rigen también por acontecimientos y no por números en el calendario. Mundialmente se considera que el siglo XX culminó con la disolución de la Unión Soviética y no el 31 de diciembre de 1999. Algo así sucedió con Ferrari.

Para 1992, los talleres de Maranello estaban supeditados ya a un contexto de mercado desfavorable. Los coches de su tipo, deportivos de lujo, se predisponían víctimas de una recesión en la actividad comercial. En particular, después de los excesos de los últimos años de la década 1980. Precisamente, los años ochenta en Ferrari no terminaron con lo que dicta el calendario.

Ferrari y Pininfarina, su leal e histórico carrocero, atendieron finalmente esa necesidad de cambio y su devenir fue el modelo 456 GT, un giro de 180 grados en materia de diseño, un coche que puso fin a esa exitosa era de Testarossas y F40s. Las ranuras laterales ya eran parte del pasado y el mundo las vio por última vez en 1991.

 Ferrari 512 TR. Fuente: Ferrari.

El Ferrari 512 TR fue el último exponente de la legendaria década de los '80. Más confort en su interior, más aerodinámica en su exterior. Significó la evolución del icónico Testarossa 1984. De motor V12 de casi cinco litros de cilindrada, potencia máxima de 428 cv, velocidad de hasta 313,8 km/h y aceleración de 0 a 100 km/h en 4.8 segundos.

Fue, a propósito, el último de aquellos Ferraris con motor trasero y éste se caracterizó por su ubicación 30 mm más al ras del chasis para mejorar el agarre y la estabilidad. El 456 GT, en tanto, volvería a llevar su poder debajo del capó. 

El Ferrari 512 TR comenzó su producción en 1991 pero se anunció como modelo 1992. Ese año apareció no sólo en las concesionarias sino también en Esencia de Mujer. El largometraje, que le terminó valiendo a Al Pacino la estatuilla de los Oscar a Mejor Actor, reveló a través de la pantalla grande la transición hacia la nueva era de Ferrari.

Frank Slade, visionario y contundente con Ferrari

Al Pacino como Frank Slade en Perfume de Mujer (1992). Fuente: Movieclips.

Freddie, los 80s terminaron.

El personaje principal de Scent of a Woman ya veía el cambio de etapa para la refinada automotriz. Es en la escena de la concesionaria cuando el Teniente Coronel alerta al vendedor sobre cierto atraso del local con respecto a los modelos que tiene puestos en venta. La película, ambientada en 1992, año del estreno, está en el punto de la historia que marca el comienzo de una nueva era y el fin de la década más exitosa de Ferrari. 

Los '80 terminaron. ¿Tratas de decirme que estas cosas están saliendo de la tienda?”. La retórica del entrañable personaje interpretado por Al Pacino devela la desactualización y ese punto de inflexión a partir del cual el diseño ya no iba a ser el mismo para Maranello. La respuesta de Freddie, el dealer, quien sostiene que más allá de ser un modelo de los ochenta no deja de ser un Ferrari, “la maquinaria más fina hecha en la industria automotriz”, tampoco está desacertada. Pero Frank Slade con sus palabras evidencia los planes de la marca para su necesario lavado de cara. 

Así, el 456 GT de 1992 le dio a la firma una nueva impresión con su redondeada carrocería en tiempos de incertidumbre para los coches deportivos como los de Ferrari. Los 80s, tal vez la era más exitosa para la automotriz italiana, ya era historia y el cine, una vez más, funcionaba como medio de contextualización. Aquí, la escena completa del film de Martin Brest:

Mauro Blanco

Nostalgia por los sedanes de los '90 y admiración por las marcas que hacen su camino viendo, en un coche, una pieza de arte.+ info

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