La Unisphere, las banderas de los estados participantes y la gente transitando la New York World's Fair de 1964. La Unisphere, las banderas de los estados participantes y la gente transitando la New York World's Fair de 1964.

Recordando la Feria Mundial New York 1964

Con Ford, Chrysler y General Motors como exponentes de la industria automotriz y bajo el lema “Paz mediante el entendimiento”, un 22 de abril se abrieron las puertas del encuentro que marcó a fuego el siglo XX. ¿Cómo fue la participación de las marcas norteamericanas? Un viaje al pasado a continuación, a 58 años de su celebración.

La cumbre del progreso científico y tecnológico celebra un nuevo aniversario. Aquel 22 de abril de 1964, El barrio de Flushing Meadows en Queens, Nueva York, reunió a decenas de países y de empresas que expusieron sus invenciones. La New York World's Fair (Feria Mundial de Nueva York) fue un evento intercultural en una década de tensiones beligerantes y plena Guerra Fría. La Unión Soviética, de hecho, fue la gran ausente.

En lo que respecta a las marcas de automóviles, el tridente norteamericano destacó por su innovación y sus recientes creaciones. General Motors, Chrysler y Ford Motor Company, cada una con su pabellón, ofrecieron experiencias futuristas y hoy recuerdan aquellos días con nostalgia. Es que la World's Fair significó la oportunidad de mostrarle al mundo los modelos que en poco tiempo iban a hacer historia.

El Futurama del Gigante de Detroit propuso a través de toda su instalación una visión del futuro. Ilusiones espaciales que graficaban lo que se venía y automóviles futuristas que reflejaban cómo se pensaba que serían los coches un tiempo después no muy cercano, aunque siempre dentro de los límites de los diseños conceptos.

La futurista propuesta de General Motors

1964 X-Stilleto, concepto futurista de General Motors.

El X-Stilleto de General Motors fue una de las revelaciones de la Feria Mundial. Más allá de su aparición promediando los años sesenta, sus raíces las ubicamos a partir de la década anterior. Los '50 fue la era del jet en los Estados Unidos, una influencia que fue adoptada por los ingenieros y diseñadores de GM para experimentar con sus concept cars.

La compañía ya daba pistas de lo que iba a exponer días después. El 8 de abril del '64, un comunicado de prensa ya lo promocionaba como una coupé de alto rendimiento pensado para los entusiastas de la automoción con capacidad para dos pasajeros. El estilo cohete con su carrocería fastback extensa y la nariz en punta evidenciaba un modelo de aerodinámica pura.

Así como el Futurama fue el fuerte de General Motors, Ford lo dio todo fuera y dentro de su legendaria Rotonda o Rotunda, para ser más exactos. El desplazamiento interior se hacía en descapotables puestos por la marca a través de carreteras especiales. Como ocurría en cada pabellón de automotrices, los automóviles eran los protagonistas pero no las únicas propuestas.

Ford, Rotunda, Disney y el Mustang

Henry Ford II, el Ford Mustang detrás y más allá la emblemática Rotonda. 

Dentro de esa Rotunda de 64 pilones hacia lo alto las exhibiciones trascendían a las clásicas, nuevas y experimentales fabricaciones del óvalo. Había variedad de muestras y, entre ellas, algunas diseñadas por Walt Disney, para quien la World's Fair significó un punto de inflexión debido a la posterior creación del Walt Disney World inspirado en la propia Feria de Nueva York.

Mientras el Ford Mustang nacía y se lucía ante los visitantes en el exterior, dentro del pabellón Ford se ofrecían al público las últimas maravillas de la ciencia de la época, dinosaurios animados y escenarios históricos montados a escala. La Feria Mundial fue definitivamente una caja de sorpresas donde nada tenía que ver con nada, no había ningún tipo de hilo conductor más allá de esa idea fundacional de demostrarle al mundo en qué andaba la ciencia y la tecnología en los sesenta.

Chrysler, un llamado a la imaginación

El motor gigante de Chrysler que presumía un millón de caballos de fuerza.

Sin embargo la exposición más alocada, extravagante y experimental fue la de Chrysler. Un motor de 100 pies de tamaño, una especie de zoológico con monstruosidades metálicas y un cohete sobre el lago artificial que formaba parte del trabajo de la compañía hacían de la participación de Chrysler un museo expresionista más que una muestra temporal propia de una gran feria.

Es que ya toda la instalación de Chrysler era una invitación a la imaginación. Su expo se daba a través de cinco islas dispuestas sobre el mencionado lago y unidas por puentes. Cuatro de ellas estaban destinadas a diferentes pilares del trabajo de la firma: ingeniería, producción, estilo y operaciones.

El Corona Park de Queens, hoy

Unisphere, símbolo de la modernidad del siglo XX e ícono de la cultura.  

La Feria Mundial está de aniversario. Fue el acontecimiento que sacó a relucir lo último en tecnología terrestre y espacial, precisamente cinco años antes de que el hombre pisara la Luna por primera vez. Fue también una competencia de arquitecturas entre los países convocantes. Hoy, 58 años después, sus restos siguen de pie en aquel Corona Park más allá de que padecieron años en que no fueron más que ruinas. La icónica Unisphere sigue siendo un monumento en Queens y otros pabellones son hoy museos públicos de arte, como el Salón de Ciencias de Wallace Harrison -creador de la sede de las Naciones Unidas (ONU)- o patrimonios históricos declarados por los Estados Unidos, como el de Philip Johnson, a cargo del pabellón del estado de New York. Las grandes marcas automotrices norteamericanas, en tanto, fueron anfitrionas ante tanta internacionalidad y no podían faltar a la fiesta.

Mauro Blanco

Nostalgia por los sedanes de los '90 y admiración por las marcas que hacen su camino viendo, en un coche, una pieza de arte.+ info

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