El origen de la leyenda. Ford Mustang Fastback 1964 presentándose en Nueva York. Año 1964. El origen de la leyenda. Ford Mustang Fastback 1964 presentándose en Nueva York. Año 1964.

Ford Mustang y el origen de los "pony cars"

La Feria Mundial de Nueva York 1964 está entre las más históricas. La automoción destacó por haber presentado al mundo el modelo con el que Ford tocó el cielo. Pasado y vigencia de un deportivo salvaje inolvidable. Crónica del renacimiento americano. 

Nueva York, 1964. En los sesenta, los deportivos de Ford, Dodge y Chevrolet son modelos de vanguardia para el mercado norteamericano. Los muscle cars hacen ruido en las calles pero más en los circuitos de carreras como las de las series Nascar. Son coupés que lucen sus poderes y sus líneas rectas en la competición y en la carretera.

La tendencia hacia una estética algo más redondeada está por generar un giro de 180 grados en la historia del motor. Vehículos más compactos, menos simétricos, de frontales más longitudinales que el sector trasero asoman como seres exóticos y esconden potencia en el corazón de sus siluetas. Los fastback están por ser atravesar la cultura.

Con el tiempo, el concepto de coche muscle abrazará -equívocamente- a todos esos modelos de época, sin atender las diferencias de diseño y de carrocerías. La Feria Mundial llega a la gran manzana. Flashing Meadows Corona Park pronto inspirará a la creación del Walt Disney World y décadas después se convertirá en ícono del cine con Men in Black (1997).

La Unisphere en plena Feria Mundial. Monumento de la cultura occidental del siglo XX. 

El pabellón de Ford revela una novedad. La marca del óvalo impone su gama muscle con el Mustang influenciado por los conceptos del Ford Falcon. Así, de hecho, había sido pensada de origen la coupé. Sin embargo este ejemplar que el público relojea al pasar es diferente. La uniformidad del techo con bajada hacia el sector trasero descubre una nueva generación.

El Ford Mustang de carrocería fastback fue sin dudas la atracción que el gigante de Michigan ofreció a los visitantes de aquella Feria Mundial de Nueva York. Ese día, el 17 de abril de 1964, este peculiar modelo abrió la era de los pony cars, coches desfachatados e irreverentes, de precios accesibles -2368 dólares- y apuntados a los jóvenes de la época.

El nombre que Ford eligió dice mucho. El pequeño deportivo se inspira en el P51 Mustang, avión de combate durante la Segunda Guerra Mundial. Ese arte de la confrontación fue fundacional, sea bélica, de mercado o de competición. Por decantación, la familia de los pony cars proliferó. El Mustang fue la expresión más sincera de una necesidad evidenciada en poco tiempo.

Ford Mustang, pionero en su tipo

El origen de la leyenda. Ford Mustang Fastback 1964 presentándose en Nueva York. Año 1964.

Detrás de aquel ejemplar fastback rojo llegaron sus rivales de generación con los que supo alimentar un clásico imprescindible en suelo estadounidense. Dodge Challenger y Chevrolet Camaro son acaso las dos respuestas más significativas al lanzamiento del Mustang. Tres sellos asociados a la fiebre de los muscle aunque técnicamente correspondieran al concepto de los pony.

Casualmente, Mustang, Challenger y Camaro son deportivos que sus marcas fabrican al 2022. Eso sí, las diferencias de categoría ya no parecen tener sentido. Los tres son vendidos bajo el término de muscle, como ha sucedido a lo largo de casi toda la historia. Hoy, salvo un ojo clínico, el muscle americano trabaja en torno a los mismos diseños, sea un Camaro, un Mustang o un Challenger.

Los pony cars se nutrieron de la velocidad. Fueron concebidos desde un comienzo como unidades rápidas y de rápida reacción. Escenas con persecución o no, la ciudad siempre fue su hábitat natural. El derrape, los saltos, la amortiguación, la aceleración. Con todas esas cualidades junto a las características siluetas, estos coches impusieron su estética en las urbes, revolucionaron las concesionarias.

Ford vs General Motors. Chevrolet Camaro salió a la venta un año después de que lo hiciera el Mustang. 

El Ford Mustang es un pedazo de cultura americana, una fuente a la que siempre se vuelve. Todo lo que lo rodea despierta interés y sigue marcando a fuego al óvalo más conocido de la automoción. Su estreno, su origen, fue el origen propio de una generación de deportivos con los que parte de la sociedad estadounidense se ha expresado. Significó liberación cultural para una década de occidentalismo hambriento. Fue la vidriera de una era deportiva insospechada tiempo atrás. El Ford Mustang fue, ante todo, el primer modelo de los legendarios pony cars.

Mauro Blanco

Nostalgia por los sedanes de los '90 y admiración por las marcas que hacen su camino viendo, en un coche, una pieza de arte.+ info

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