Los Rolling Stones en su coche

Los coches de los Rolling Stones

Si hay unos músicos que supieron vivir bien su vida son los integrantes de The Rolling Stones. Mick Jagger, Keith Richards, Ronnie Wood y Charlie Watts, lamentablemente recientemente fallecido, disfrutaron de sus millones armando unas envidiables colecciones de autos en sus garages. Debido a esto, en Tork decidimos repasar el mejor carro que tiene cada uno de ellos y contar un poco de la historia que tienen detrás. La mayoría, por no decir todos, prefieren los clásicos y los mantienen como si fueran nuevos ¿Cuál Stone tiene mejor gusto?

Mick Jagger - Aston Martin DB6

Mick Jagger posee una gran colección de autos clásicos.

El cantante y la cara más visible de los Rolling Stones mantiene una admiración por los autos de la marca inglesa. El más preciado que tiene es el Aston Martin DB6 que adquirió hace algunos tiempos atrás. Es el modelo original sacado en 1965 y que lo mantiene en el garage de unas de sus tantas mansiones.

Ronnie Wood - Rolls-Royce Wraith

Rolls Royce sacó un auto inspirado en Ronnie Woods.

Este tiene la particularidad de que fue lanzado en 2017 inspirado en diferentes artistas británicos y con detalles de lujo. Ronnie Wood se encargó de firmar los apoya cabezas para dejarle su marca intacta. Obviamente, el bajista de los Stones tiene el suyo propio con el que se lo ha visto pasear por las calles de Lóndres.

Keith Richards - Ferrari Dino 246 GT

La velocidad es algo que le fascinó desde siempre a Richards.

El miedo a volar hizo que Keith Richards se apasionara por los autos y, principalmente, por los deportivos. Dentro de su larga colección de estos modelos, el guitarrista siempre se apasionó por el Ferrari Dino 246 GT de 1972. Una verdadera reliquia la que posee en su garage.

Charlie Watts - Lagonda Rapide

Una gran particularidad la de este miembro fallecido de los Stones. Watts nunca aprendió a conducir y siempre se manejó con choferes. Eso no impedió que disfrutara de los clásicos y de que tenga una interesante colección en su hogar. El más llamativo es un Lagonda Rapide de 1937. Un pieza merecida para tener en un museo.

Pablo Rocca

Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Periodista. Bienvenido a mi mundo. Amante de los autos pequeños, pero con grandes motores. El rendimiento no se negocia nunca.+ info

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