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Mujeres y coches: han sido decisivas en la historia del motor

Ya sea en el ámbito de las invenciones, las innovaciones técnicas, la responsabilidad directiva o el éxito al volante, las mujeres han sido decisivas en la historia del motor.

Por:  Yen Yen

En la historia del automóvil, las pioneras han desempeñado un papel decisivo en el éxito de los avances actuales en cuanto al placer de conducir. Adelantos técnicos como los limpiaparabrisas, la calefacción o las fibras Kevlar, algunos de los primeros trayectos con vehículos a motor en torno al año 1900, la primera vuelta al mundo en coche en 1929 o la consolidación de las protagonistas transgénero como modelos de conducta en los deportes de motor son ámbitos en los que desempeñan papeles principales algunas mujeres increíbles de todos los rincones del mundo. Te presentamos impresionantes personajes que han cambiado significativamente la historia y el mundo del motor.

Wilhelmine Erhardt 
Las mujeres y los coches han tenido una amplia relación a lo largo de la historia, pero lo que hoy puede que se dé por sentado era toda una excepción en los albores del automóvil. Cuando nacieron, los coches se consideraban un dominio plenamente masculino. En 1899, en la ciudad alemana de Eisenach, comenzó la primera gran producción de vehículos a motor hasta la fecha. En ese momento, Wilhelmine Erhardt, la mujer del director de la fábrica de Eisenach, ya conducía uno de los cuatro coches Wartburg, mientras disfrutaba de los atónitos rostros de los paseantes que se la quedaban mirando, según nos cuenta uno de ellos, Matthias Dort, director de la fundación Automobile Welt de Eisenach y experto en las primeras conductoras de Alemania. Wilhelmine (23 de agosto de 1866 – 23 de febrero de 1945) tenía una autoestima inmensa y un entusiasmo por los automóviles irrefrenable. Cuando Gustav Erhardt se apuntó al primer viaje transfronterizo de larga distancia entre Innsbruck y Múnich el 23 de julio de 1899 en un nuevo coche de carreras Wartburg, su mujer estuvo a su lado y se dispuso a acompañarlo. La ruta desde la ciudad austríaca por el valle del Inn, atravesando Kufstein y Rosenheim hasta llegar a Múnich, resultó muy exigente, pero fue un desafío que Wilhelmine afrontó encantada.

Wilhelmine Erhardt tuvo que esperar casi un año para ponerse por primera vez al volante ella sola en una competición de vehículos a motor. Pero su paciencia dio sus frutos. El 3 de agosto de 1901 hizo historia con su participación en la ruta de montaña de larga distancia Eisenach – Meiningen – Eisenach. A pesar de que su motor era comparativamente inferior al resto, se quedó a las puertas del podio.

La siguiente personalidad en nuestra serie de protagonistas femeninas en la historia del automóvil debe su invento a su capacidad de observación. Mientras recorría las calles de Nueva York, Mary Anderson se dio cuenta de que el mal tiempo era un verdadero problema para los conductores. Cuando llovía o nevaba, tenían que salir continuamente del habitáculo para limpiar el parabrisas. Para esta joven, la solución estaba clara: hacía falta un sistema de limpieza automático. Mary Anderson presentó la patente de su invento a la vez que Robert Douglass y John Apjohn. Se la concedieron a ella porque su invento era el único que funcionaba de verdad. El 10 de noviembre de 1903, la Oficina de Patentes concedió a Mary Anderson la patente estadounidense número 743 801 para su «Lavaventanas para coches y otros vehículos para la retirada de nieve, hielo o granizo de los cristales». Su dispositivo consistía en una palanca a la altura del volante, que el conductor podía operar con la mano. Si se activaba la palanca, un brazo oscilante con un resorte y una banda de goma recorría el cristal y regresaba a su posición de origen.

Cuando se le concedió la patente, Anderson intentó vendérsela a una empresa canadiense, pero esta se negó: no le encontraba aplicación práctica al dispositivo. Aunque los limpiaparabrisas mecánicos empezaron a venir de serie en los automóviles en 1913, Mary Anderson nunca se benefició de la idea. Aun así, fue uno de esos inventos femeninos que sentaron las bases del progreso actual en la ingeniería de la automoción. La ingeniería de Anderson por aquel entonces sigue ayudando a todos los conductores actuales a ver claramente la carretera, sea cual sea el clima.


A Bertha Benz se la considera toda una pionera entre las mujeres en la historia del automóvil. No fue Carl Benz, por ejemplo, sino su mujer Bertha, quien cimentó el éxito del automóvil: fue ella quien completó el primer viaje interurbano en coche en agosto de 1888. A bordo llevaba a sus hijos y una inmensa cantidad de valentía y confianza en sí misma. Si echamos la vista atrás, nos encontramos en 1886 con Carl Benz, natural de Karlsruhe, que inventó el automóvil en Mannheim en 1886, invención que registró para patente con la solicitud 37435. Sin embargo, la respuesta no fue tan eufórica como se esperaba: aquel carruaje sin caballos despertaba mucha desconfianza. Y la buena publicidad era muy cara. Por eso Bertha Berz tomó la iniciativa, se puso al volante sin más y se propuso recorrer el trayecto entre Mannheim y Pforzheim.

Fue una empresa temeraria, ya que el viaje de 106 kilómetros suponía toda una aventura por aquel entonces. Las carreteras pavimentadas escaseaban, y la mayor parte del tiempo tuvo que conducir por caminos irregulares y embarrados. Además, como no había señalización de tráfico, tuvo que orientarse siguiendo las vías de tren. Para las reparaciones ocasionales, utilizó una aguja de sombrero y una liga. Al final la epopeya contribuyó al perfeccionamiento del vehículo a motor patentado y Bertha Benz consiguió popularizar el invento de su marido. Con ello, comenzó el triunfal avance del automóvil.

Yen Yen

Argentina, Periodista egresada en el Círculo de Periodistas+ info

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